De oca a oca

-¡Hola Coletas! -saludo Tana al entrar aquella tarde tormentosa en el jardín- ¿Qué te parece si hoy jugamos a La Oca? –continuó hablando mostrándole un tablero a Coletas.

-Qué bonito, cuantos dibujos; no se jugar Tana, pero puedo aprender- dijo Coletas.

-Claro es muy fácil. Vamos al porche te enseñaré, ya verás que divertido es.

Se dirigieron al porche, donde estarían resguardadas de un posible chubasco,  mientras Tana le explicaba en  qué  consistía el juego.

-Tenemos que recorrer un camino formado por  casillas o baldosas en forma de espiral desde aquí -dijo señalando la  casilla de salida, que estaba en la entrada de la espiral-, a la  meta que esta aquí en el centro -dijo señalando el centro del tablero.

La última y meta, era  la más grande y bonita de todas, en ella había un lago azul donde nadaban felices las ocas. El resto de casillas eran muy coloridas y variadas. Había desde un pingüino en el polo a un camello bebiendo en un oasis, pasando por un hotel muy lujoso a un barquito marinero varado en la playa…

-Es como un paseo, pero las que pasean son las fichas; que avanzan según el numero que marque  este dado- le dijo sacándose un dado del bolsillo.

-Parece muy sencillo -dijo Coletas,  sentándose en uno de los pequeños taburetes que rodeaban las mesa que presidia el porche.

-Sí,  lo es -dijo Tana sentándose en frente y colocando encima de la mesa el tablero, las fichas y los dados- Lo primero es lanzar el dado para ver quien empieza.

-Así -dijo Coletas, dejando caer el dado en el tablero, que se quedo en la cara del tres.

-Sí, así –dijo Tana cogiendo el dado y lanzándolo. Un cinco, como es mayor que tu tres empiezo yo Coletas, pero aún tenemos que elegir ficha,  y además,  tengo que explicarte las reglas.

-Mejor me las explicas mientras jugamos;  creo que para empezar, ya sé suficiente. Y bien Tana que ficha vas a ser tú.

Al decir esta última frase,  como si de una frase mágica se tratara, Tana se vio en el aire transformada en la ficha amarilla de la que salía su cabeza brazos y piernas, que agitaba con fuerza. Por suerte, se abrió un pequeño paracaídas,  y aterrizo suavemente  en  la casilla de salida del tablero. A su lado estaba Coletas convertida en la ficha azul.

-Bien ya estamos en la salida- dijo Tana mirando a Coletas- ¿estás preparada?

-Si- respondió Coletas.

Me toca tirar  a mí –dijo Tana

Un ratoncillo que andaba cerca, se ofreció para ser el tirador oficial.

-Va para Tana – dijo agitando el dado y lanzándolo  sobre el tablero.

Tana miraba fijamente al ratón  murmurando,<< un cinco, un cinco>>.  Coletas la miraba y no comprendía nada <<¿Para qué querrá un cinco?>> se preguntaba.

-Un dos,  mala suerte –dijo Tana- dando dos saltos para colocarse en la casilla número dos.

Coletas seguía sin entender y pregunto con curiosidad.

-¿Mala suerte?  ¿Por qué?

-Yo quería que me tocara un cinco, pero me ha salido un dos, por eso digo mala suerte.

<<En este juego cuando no te sale lo que tú quieres se le llama mala suerte, creo que voy entendiendo algo, tomo nota>>. Pensó Coletas.

-Te toca Coletas –dijo Tana.

El ratón lanzo el dado  por Coletas. <<Un cinco>>

Coletas empezó a dar saltos hasta llegar a la casilla número cinco. En ella había una gran  oca blanca muy bonita nadando en un rio. Iba a decirle algo,  cuando Tana la apremio.

-Que suerte has tenido Coletas –dijo, no te pares, ves por lo que yo quería el cinco; de oca a oca y tiras porque te toca, salta a la oca siguiente. Esta es una de las reglas de las que te hablo, las casillas de las ocas son buenas, te hacen correr más, pero no te confíes, también las hay malas.

-¿Tú crees que esta casilla es  buena? A mí no me gusta correr tanto Tana, yo prefiero ir más despacito -le grito Coletas, sofocada por las prisas y  dando un gran salto para alcanzar la siguiente oca. <<Casillas buenas y malas. ¿Quién lo habrá decidido?>> Continúo diciéndose a  ella misma, mientras se secaba el sudor de la frente.

-No te has enterado de nada –dijo Tana- bueno ya aprenderás  de todas formas vas ganándome.

-¿Ganándote? ¿Yo, a ti? Pero  yo no quiero ganarte, además, eso es imposible Tana, nadie puede ganarte -dijo Coletas, que cada vez entendía menos, pues nunca había competido con nadie. ¿Creí que  se trataba de llegar a la meta? ¿Qué más da quien llegue primero?

-Ja ja ja, se rio Tana, pensando que  Coletas solo quería consolarla.

<<Tirada para  Tana>>-dijo el ratón lanzando de nuevo el dado.

-Un cuatro…

Así se fueron sucediendo las jugadas, un dos, un cinco, de oca a oca…

-Mírame Tana estoy en París- gritaba Coletas desde la casilla de la Torre Eiffel-  ¡Cuanta nieve, que frio! -decía desde  unas montañas nevadas-

-¡Hola!  -saludaba Tana desde la playa- ¡Mira cuantos colores Coletas! –exclamaba desde un campo de tulipanes.

Coletas vio un pozo, y como tenia sed pensó que sería una muy buena casilla para caer,  así que cuando el ratón tenía el dado preparado en su turno -pensó <<un tres, un tres>>, que era lo que necesitaba. El ratón lanzó y el dado marcaba un tres, pero antes de poder expresar su alegría oyó a Tana decir:

– Coletas, has caído en el pozo. Esa es una casilla de las malas, ¡¡qué pena!!

-<<¿Mala? ¿Pena?>> -Pensó coletas- ¡quería caer en ella Tana! -exclamo- según las reglas del juego he tenido buena suerte,   me ha salido como yo quería ¿Por qué dices que es mala? ¿De qué te da pena?

-Porque no puedes salir hasta que no corran tres turnos.

-¡¡Qué bien!! –Exclamo- descansare un poco y me refrescare en este pozo tan bonito.

-<<No se entera de nada, se cree que es una casilla de las buenas>> -Pensó Tana-. Coletas así no es el juego, no estás de vacaciones, lo haces todo al revés -le dijo.

-¿Al revés?  Solo estoy jugando. No sé cuál es el revés y el derecho. ¿Acaso tú lo sabes?

-Tana se quedo un rato pensativa y exclamo;

– ¡¡Me gusta como juegas!!  También quiero caer  en el pozo. <<Que me toque un uno, que me toque un uno>> –dijo mirando al ratón.

– ¡¡Un uno para Tana!! -exclamó este. De un salto,  Tana se coloco junto a coletas en la casilla del pozo a descansar y contarse sus aventuras por las variadas casillas en las que habían caído durante el paseo.

-Ya llegaremos –dijo Tana-  Jugar al revés es muy divertido.

Jajajajaja- reían mientas tiraban de la cuerda del cubo que subía lleno de agua clara del pozo.

 

 

 

 

 

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