El juego

cazadores de flores

cazadores de flores

 

Tana y Coletas estaban pasando una agradable tarde en el jardín sentadas en un banco a la sombra de un aliso,  desde donde escuchaban  correr el agua  de la fuente.  Llevaban un rato en silencio, cuando Tana lo interrumpió  con una pregunta.

– ¿De dónde vienen los pensamientos Coletas?

-¡Que pregunta Tana¡  Veré si puedo contestarte. –Contestó Coletas asombrada.  – Pero antes,   quiero saber cómo se te  ha  ocurrió preguntar eso.

-Creo que ellos son los culpables de todo, si todos pensáramos igual no habría discusiones ni guerras entre nosotros. El problema es que  pensamos diferente.

– Tengo un juego muy bonito que quizás pueda ayudarte -dijo Coletas levantándose. –Espérame.

A los pocos minutos apareció por el camino arrastrando una bolsa más grande que ella, Tana corrió para ayudarla.

-Pero ¡!qué juego tan grande Coletas¡¡-

Entre las dos lo colocaron  sobre el banco.

-Ahora -dijo Coletas -cierra los ojos.

-No vale Coletas,  -protesto está – quiero verlo.

-Mejor  imagínate  un enorme campo lleno de flores de colores – le sugirió mientras abría el saco y sacaba   un enorme tapiz verde con patas, del que colgaban miles de flores. Cuando lo tuvo extendido  justo encima de la cabeza de Tana con las patas clavadas  en el suelo dijo: – Ya puedes  mirar.

-No veo nada.

-Mira bien.

-Pero… aquí no hay nada Coletas.- Insistía Tana mirando a su alrededor.

-Mira para arriba.

-¡El campo en el cielo¡ ¡Las flores cabeza abajo¡ Así se pueden oler mejor jajajaja.  Qué divertido Coletas,  que cosas tienes, jajaja! . – Tana reía  dando vueltas sobre sus pies  mirando el tapiz.   -El mundo al revés jajajaja !Que bonito¡ ¿Pero, ¿qué tiene que ver esto con mi pregunta Coletas?

-Todo Tana.  Este -dijo señalando el gran tapiz que tenían sobre sus cabezas – es el campo de los pensamientos,  hay millones, cada flor es un pensamiento, cada uno es  diferente, aunque existen tres grandes grupos el grupo de los azules, el de los rojos y el de los verdes.

-No entiendo nada Coletas, pero creo que va a gustarme tu juego, sigue, sigue  por favor.

-No te impacientes Tana, poco a poco.

Entonces,  sacó del saco  una bolsa de tela atada con un cordón blanco, y  con mucho cuidado desató el nudo y vació el contenido sobre el banco.

– Pero ¿qué es esto? ¿Acaso son las fichas del juego?- Preguntó  Tana cogiendo una para mirarla de cerca. –Qué graciosos Coletas pero un poco raros ¿no? Parecen marcianos.

La bolsa contenía muñecos simples de tres colores diferentes.  El motivo por el que a Tana le parecían marcianos, eran  tres antenas de colores que salían de su cabeza.

-¡Tienen antenas como las hormigas! Pero antenas de colores.  Además no son iguales, los hay de todos los tamaños,  ni sus antenas tampoco  –Continuó Tana divertida – Este tiene más grande la roja, esté la verde, mira que pequeñita  tiene este la azul! -Tana no dejaba de coger muñecos y comparar sus antenas. -No hay dos iguales Coletas – decía con ellos en las manos dándoles  vueltas para ver todos los detalles.

-Ten cuidado Tana,  estos muñecos son muy especiales,  aunque no lo parezca tienen mucha tecnología,   sirven  para cazar flores/pensamientos.

-¿Cazar flores/ pensamientos?  -Preguntó Tana asombrada. –Nunca había oído nada igual Coletas. ¿Quieres decir que  que las flores colgadas del cielo son pensamientos, y estos muñequitos tan graciosos los cazan con sus antenas especiales? Tú estás muy loca Coletas –Dijo Tana llevándose las manos a la cabeza.  -Pero…   ¡Me gusta  este juego¡  ¿Cuando empezamos? –Preguntó  impaciente.

-Aún falta dos  cosas -dijo Coletas. –Sacando un inmenso tapiz del saco y extendiéndolo cuidadosamente debajo del techo de  flores.

-¡Qué bonito ¡-Exclamó Tana.  -Se parece al estampado de mi camiseta.

El tapiz  del que hablaban y que tanto  le gustaba a Tana, estaba cubierto de estrellas,  las había blancas, grises y finalmente negras.

–Y por último -dijo Coletas sacando un gran tablero flotante lleno de casillas parecidas a las del juego de la oca   -Este es el tablero del bien, el mal y él ni fu ni fa.

-¿Pero esto qué es? -pregunto Tana mientras miraba todo con cara de asombro – El cielo estrellado en el suelo,  la tierra  florecida en el techo, y ahora este tablero rellenando el bocadillo… ja,ja,ja.   Esto cada vez es más loco Coletas, no sé si sabré jugar, es todo tan raro.

-No te asustes,  es fácil, déjame explicarte las instrucciones. Empecemos por las fichas;  estos  muñecos se parecen mucho a nosotras,  tienen dos funciones,  primero  a través de los cinco sentidos, como nosotros, perciben la casilla del tablero flotante en la que están   con  imágenes,  sonidos,  olores, sensaciones como una caricia, el frío, el calor…   y  después, en segundo lugar,   lo más importante,  con estas antenas que te han divertido tanto   cazan las flores/pensamientos basados en lo que contiene la  casilla, y estos  les hacen sentir una u otra emoción.  Según la emoción sentida  tomaran acción para pasar a una u otra casilla y así avanzar por el juego.

-Mira esta casilla es el mar, y está la montaña, aquí hay una ciudad, el colegio, aquí no hay  nadie, una fiesta, esta enfermo, una familia …-Tana muy nerviosa, no paraba de describir casillas iba de una a otra sin parar. – ¿podemos probar? -dijo, sin esperar respuesta, colocando un muñeco cualquiera en una de las casilla.

Automáticamente sobre el muñeco cayeron cuatro pensamientos rojos, pues esta era su antena más larga, dos  verdes y uno azul.

– Mira lo que ha cazado –Dijo asombrada, mostrando a Coletas el muñeco con los pensamientos colgado.-A ver qué caza este. –Dijo cogiendo otro de los muñecos y colocándole en la misma casilla.

Automáticamente el muñeco cazo cinco flores  azules y   una roja.

-Mira coletas este ha cazado pensamientos diferentes en la misma casilla.

-Claro, ya te lo explique es por las antenas –dijo Coletas. -Ahora cada uno tendrá un sentimiento diferente e  irá para una  casilla  diferente.

– Ya entiendo  ¿Empezamos a  jugar? Pregunto la impaciente Tana.

 

 

Continuará….

 

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