Elijo la vida

Una Tarde las niñas paseaban por el jardín cuando Tana como si estuviera hablando para ella misma dijo:
–Hay días en que no me gusta mi vida y quisiera ser otra persona.
Coletas se detuvo y le preguntó.
–¿A qué llamas tu vida?
–A todo lo que me pasa, a mi historia desde que nací. Esa es mi vida –contestó Tana moviendo las manos de un lado a otro sin detenerse mientras se explicaba.
–Ja, Ja, ja. ¿Cómo puedes confundir la vida con una historia?
–No sé porque te ríes –dijo Tana dirigiéndose al río.
–¿Te acuerdas de Men? –preguntó Coletas andando muy deprisa para alcanzarla.
–Sí, la parlanchina de Men –respondió Tana.
–Las historias de Men están llenas de pensamientos como ese. A Men casi nunca le gusta lo que pasa. Hay mucho lio en todas las historias que cuenta Men. Eso que te cuenta Men, no es tú vida, es una historia.
Tana se paró en el puente, parecía que estaba empezando a interesarle lo que decía Coletas.
–¿Cómo una película?
–Muy parecido –respondió Coletas –en las historias también pasas cosas, como en las películas.
–¿Entonces qué es la Vida? –preguntó Tana.
Las niñas se sentaron en el puente con las piernas colgando. El agua sonaba de fondo corriendo entre las piedras.
–La vida no pasa, y siempre está aquí, en el pequeño espacio que ocupa tu cuerpo, acompañándote en silencio. La vida nos respira y llena de energía nuestros cuerpos por igual. Es la misma para todos. Todos estamos unidos a ella, como los rayos al sol o las olas al mar. La vida no es ninguna historia. No empieza ni acaba. Es eterna, es infinita. Da paz. A mí me gusta estar con ella. La mente llena de pensamientos y opiniones hace demasiado ruido.
–¿Estar con ella?, hablas de la vida y de la mente como si fuese dos personas con las que estar –dijo Tana.
–Me divierte verlo así –dijo Colletas sonriendo– Una vez que las conoces debes elegir una de las dos. Yo he elegido la vida. He comprobado que con ella me sale todo mejor.
-¡¿Pero eso se puede elegir?! –Pregunto Tana.
–Claro que sí, somos libres. Nadie nos obliga.
-Todo esto parece un poco lio. Yo a veces no sé con quién estoy. ¿Cómo hago para no confundirlas?, tú que las conoces bien, dime más cosas sobre ellas para distinguirlas –pidió Tana a su amiga.
– La primera pista para no confundirlas es que Men, en todas sus historias está de viaje –dijo Coletas.
¿De viaje?
Sí, viajando del pasado al futuro. Seguir a Men es muy cansado, siempre haciendo maletas. Ahora voy al pasado, que tengo unos asuntillos que arreglar. Luego directamente me voy al futuro corriendo no vaya a ser que… Pero… ¿y sí?… Supongo… Ojalá… me parece a mí que… debería… así todo el día, saltando del pasado al futuro y del futuro al pasado. Maquinando. Va siempre tan atolondrada que se pasa el día tropezando y perdiendo cosas por el camino. Si vas con Men así será también tu historia –dijo Coletas.
-Madre mía, como trajina Men. Me la imagino corriendo de un lado a otro como una loca. –dijo Tana llevándose las manos a la cabeza–. ¿Pero alguna alegría habrá en las historias de Men? –preguntó Tana.
-Llevas razón también hay algunas alegrías, aunque, con un pequeño defectillo –dijo Coletas.
-¿Alegrías con defecto? ¿Eso existe?
–Sí, y es un defecto gordo, estas alegrías duran muy poco, un día eres muy feliz por algún motivo y al siguiente estás triste y sufres por ese mismo motivo. La historia de Men es como una moneda, tiene dos caras. ¡Es tan inestable! Va del drama a la risa y de la risa al drama, el caso es no parar –respondió Coletas.
–¿Pero la mente resuelve problemas? –dijo Tana.
–Sí, es muy lista, y muy útil, cuando quiere resuelve problemas matemáticos y ayuda a muchas cosas necesarias como cocinar, recordar tus tareas… también, estudiar… Esa es su parte útil, lo malo es cuando se va de viaje.
–En resumen, la mente viaja mucho por el pasado y el futuro, no para de suponer, y es muy inestable y atolondrada, pero también es útil para muchas cosas. Por lo que me cuentas creo que la conozco. Me gustaría saber más de cómo es estar con la vida –dijo Tana.
–Estar con la vida es muy fácil, ella no viaja al pasado ni al futuro. Como ya te he dicho, siempre está aquí, esperándote. Las plantas y los animales están siempre con ella. Observa a los árboles, están vivos, respiran, se nutren. Haz como ellos, párate, mira a tu alrededor, Todo lo que necesitas está aquí. Hay aire, respiras. Hay energía en tu cuerpo, siéntela bullir. Hay silencio detrás del ruido, escúchalo. Hay paz. Estás vivo, no necesitas nada más.
Por unos momentos, se hizo un silencio entre las dos.
–¿Y dices que con la vida todo es mejor? –preguntó Tana.
–Sí, junto a la vida todo es fácil, ella no teme nada, no huye, te protege y te cuida. Cuando sigues a los pensamientos miedosos de Men, te metes en muchos líos, pero si no los obedeces, si los dejas pasar, y estas atenta a la vida, te encontraras con su paz. La vida no discute con lo que pasa ahora, siempre está bien, tranquila y nunca te mete en problemas, es la mejor compañía. Tu historia será muy diferente junto a la vida.
Las niñas se quedaron en silencio por unos minutos.
–¿Sí ahora estuviera preocupada, triste o enfadada por el pasado, sería una clara señal de que estoy de viaje con la mente? –preguntó Tana.
–Sí –respondió Coletas enganchando su brazo con el suyo.
¿Siempre puedo volver con la vida? –preguntó Tana mirándola.
–¡Eso es lo mejor! La vida nunca está ocupada. No tienes que avisarla. Ella siempre está disponible para ti, hagas lo que hagas. No hace falta que te sientas mal como ahora para ir junto a ella. Puedes hacerlo cuando comes, si das un paseo, descansas en un banco, pintas un gato, lees un libro, esperas en la cola del autobús, tomas un vaso de agua, estudias, estas con tus padres descansando… Siempre tienes la oportunidad de estar con la Vida. A ella no le importa si te despistas y a ratos te vas de paseo del brazo de la mente, ella nunca te hará ningún reproche, sabe que una vez que has probado su compañía vas a volver. Siempre te espera con los brazos abiertos. No pone condiciones, no se enfada. No te obliga a estar con ella. Te deja libre para decidir, porque la vida es amor puro, autentico y verdadero.
-¿Cuándo empezamos el viaje hacia al presente? –dijo Tana mirando a los ojos de Coletas.
Solo puede ser ahora. Siempre es ahora

 

 

 

 

 

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