los zapatos al reves

¿Qué es tener éxito en la vida? Le pregunto a bocajarro Tana a su amiga Coletas.

-Tener éxito es colocarse bien los zapatos.

-No te entiendo Coletas. ¡Qué tienen que ver los zapatos con el éxito!

-Ja, ja, Tana para que lo entiendas tienes que escuchar este cuento.

En un lejano país todos sus habitantes, no se sabe bien por qué, ni interesa mucho saberlo, usaban los zapatos al revés, es decir el derecho en el izquierdo y el izquierdo en el derecho.

-Pero acaso eran tontos.

-No, no lo eran, pero como siempre se  había hecho así, nadie contemplaba otra opción. A los niños desde muy pequeños se le colocaban al revés y se les obligaba a andar con ellos hasta que se acostumbraban.

-Pobres niños, seguro que protestaban.

-Sí pero nadie los hacia caso. En ese país era normal tropezarse, caerse, hacerse daño… todos sufrían pero nadie se paraba a preguntarse si hacían algo mal y buscaban la causa fuera de ellos. Llegaron a la conclusión de que el sufrimiento lo calmaba el dinero. Y se esforzaban por acumular todo el dinero posible pero solo unos cuantos con mucho esfuerzo lo conseguían. Todos los admiraban y los veían como  triunfadores y personas de éxito, pero ellos seguían sufriendo igual a pesar del dinero aunque lo disimulaban muy bien y mostraban una cara sonriente al mundo. Un día uno de ellos  siendo honesto confesó que no era feliz a pesar de tener mucho dinero y lo dejó todo. Se fue a vivir a una cabaña al bosque y fue allí, en medio del silencio y la soledad, donde se dio cuenta de que llevaba mal colocados los zapatos.

-Menos mal, ¡Qué descanso!

-En cuanto se los cambio de pie, el dolor y el sufrimiento desaparecieron. Se puso tan contento que enseguida fue a contárselo a los demás. Al principio nadie lo creía y lo tomaban por loco. Solo con el paso del tiempo los que estaban cerca de él, se dieron cuenta de que andaba mucho mejor, que no tropezaba y que todo le salía bien con menos esfuerzo y algunos empezaron a imitarlo y al comprobar que funcionaba se ponían también muy contentos y así fueron contagiando unos a otros, hasta que todos  acabaron con los zapatos bien puestos y asi acabó el sufrimiento en todo el país.

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