Ocupate de ti

Esto era una florecilla muy simpática que vivía rodeada de familiares y amigos. Su jardín era bonito y tranquilo,  había abundante agua y el aire era puro, sin embargo ella no lograba ser feliz.

“No sé qué me pasa”, se decía a ella misma, “pero no consigo encontrarme bien” Cuando al verla triste le preguntaban qué le sucedía, explicaba que sentía dentro siempre una sensación de tristeza e insatisfacción además de dolores y un cansancio que no la dejaba disfrutar.

A Todos les daba mucha pena y esto hacia que ella se sintiera peor, pues de todos es sabido que la pena no cura ningún dolor si no que lo refuerza.

Pensando y pensando llego a  la conclusión de que las culpables eran las florecilla más tristes de su entorno  “no puedo ser feliz rodeada de estas flores tan tristes “y como ella quería sentirse bien por encima de todo, decidió hacerlas felices. Para ello ideo un plan que consistía en preparar fiestas, reuniones y atraer gente a su alrededor para que estuviesen contentas.

Se molestaba mucho para que sonrieran y no paraba de intervenir en sus vidas organizando todo tipo de actos para ellos; que si un cumpleaños con globos y piñatas, una comida familiar en un prado lleno de flores, fuegos artificiales, un viaje… no dudando en movilizar a otras flores para que la ayudaran en sus planes.

Pero esto no daba ningún resultado, las flores tristes por más que ella hacía no se ponían contentas, si acaso solo durante un ratito pero rápidamente volvían a su estado triste con más fuerza aún.

La florecilla estaba desesperada pues creía que ellas eran las culpables de su malestar interno y al no lograr cambiarlas su malestar seguiría con ella.

Hasta que una noche en el que se acostó muy muy triste, se le apareció una luciérnaga mientras dormía y le dijo; deja de manipular la vida de los demás no puedes hacer nada en otras vidas solo puedes cambiar la tuya. No culpes a nadie de tu infelicidad; ocúpate de ti ocúpate de ti ocúpate de ti,  sonaba esta frase en su cabeza como un eco cuando despertó.

Desde ese día dejo de orquestar la vida de los demás y se ocupó de ella entonces comprendió que la que tenía que ser feliz era ella para así poder repartir felicidad a los demás y así lo hizo desde ese día en lugar de estar preocupada por la vida de los demás, trato de estar contenta y aportar su propia felicidad a todos sus amigos y familiares y así fue como, después de practicar ser feliz durante un tiempo, todo cambio y su malestar desapareció para siempre. Y lo más asombroso con él se marchó el malestar de todos sus familiares y amigos que ahora eran felices junto a ella en su hermoso jardín..

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