Sierra de Tiros

¡Hola! Aquí estamos de nuevo para contaros nuestra última ruta por Cabeza del Buey.  En pleno Agosto, como los valientes, nos atrevimos a subir al punto más alto de la sierra de Tiros de unos escasos 1000 metros, eso si madrugando mucho.

A las 7,30 ya estábamos subiendo, el sol estaba muy bajo y como dice el refrán; “en agosto frió en el rostro”, la mañana estaba fresquita, tanto que al comenzar echamos en falta una sudadera aunque  a los pocos minutos nos habría sobrado pues la cuesta se las traía.

El primer tramo del camino la parte mas llanita,  estaba lleno de acebuches enormes,  alcornoque y encinas principalmente, pero a medida que subíamos iban apareciendo madroños,  enebros, brezo y  matorrales de la zona como la retama, la jara, aulaga…

El ultimo tramo fue el mas empinado, aunque las vistas desde arriba son tan bonitas que cuando te sientas a mirarlas, se olvidas el esfuerzo. A un lado la serena y el castillo de Almorchón,  encima del único cerro rodeado por la llanura. Al otro se aprecian dos navas (espacio llano rodeado de sierras) una  pequeña,  y otra mas grande donde esta el pueblo de la Nava.

De Fauna vimos muchos buitres y un jabalí al que seguramente le fastidiamos la siesta entre las rocas y salio corriendo cuesta abajo entre la jara.

Lo pasamos muy bien y el día fue perfecto pero había mucha calima, por eso las fotos no son muy claras, así que tendremos que subir otro día mas claro. ¡¡Estoy deseando repetir!!

 

 

 

Verano en Extremadura

 

¡Hola! Seguimos con paseos por Extemadura, más concretamente por Cabeza del Buey.  El verano, si madrugas o aprovechas las ultimas horas de la tarde, es una época muy bonita para pasear por el campo. El paisaje tiene otro color en este tiempo,  la calima no deja ver toda la profundidad de las vistas, es otra forma de conocer Extremadura. Este año los pantanos están muy bajos y hemos salido más por la sierra.

 

Las aceitunas y las bellotas están esperando el agua de septiembre para dar el estirón y ponerse gordas;, en los huertos las granadas y los membrillos también. Las higueras y los perales ya están cargados y los pájaros dan buena cuenta de todo lo que no este protegido con redes. Las flores están secas y el pasto amarillo. Me encuentro una nota escrita en el camino que me ha gustado;”por estas tierras nació y se crió…”  Quizás vivió en una casa en ruinas que aparece unos pasos  más adelante. Ahora por aquí ni nace, ni se cría nadie. Los tiempos cambian.

Cordobilla de Lácara

Última ruta de la temporada  por Cordobilla de Lácara. Un día muy fresquito para andar. El campo está seco pero las flores resisten. Vimos vacas, ovejas y un rebaño de cabras veratas precioso. Disfrutamos mucho del paseo. Lo recomiendo.

Senda de Don Manuel Cabrera

Esta senda,  que va desde el Calvario al Valle del Aliso por la cara sur de la  sierra, la ha abierto Don Manuel Cabrera un jubilado, que en su día salio del pueblo para trabajar,  y que como muchos al retirarse  vuelven a su tierra.  A sus 75 años,   ha dedicado sus mañanas durante años, entre otras cosas,  a volver a abrir este camino por el que en su niñez  sus padres le mandaban a buscar  leña. Esa habilidad de cortar jaras que adquirió en su niñez,  la ha   empleado  para limpiar el camino de maleza y con pocas herramientas y sus manos ha conseguido hacer este trabajo tan asombroso que a mi me encanta recorrer y que estoy segura que os encantara a todos los que vengáis a verlo.

¡¡¡Gracias Don Manuel por este regalo!!!

 

Primavera

La naturaleza es el mejor modelo,  y aunque hoy no llevaba la cámara han salido unas bonitas fotos con el móvil, y es que no hay nadie que pose mejor que ella.

Esta primavera están las encinas muy floridas. No es un árbol que tenga tanta fama como el cerezo o el almendro pero también  es un espectáculo su floración.

 

 

No solo florecen las encinas también florecen las charcas.  La rana me dejo acercarme mucho, estaba debajo de una piedra y fue muy paciente.

 

 

El campo esta precioso mires donde mires.

 

 

Visita al abrigo del águila

 

 

Hola de nuevo,  comparto con vosotros esta excursión y mi pasión por la sierra,  porque al contrario que las cosas materiales, este tipo de experiencias se hacen más grandes y mejores al compartirlas.

 

Por otra parte, también comparto para que os animéis a pasar más tiempo en la naturaleza, y si es posible en Extremadura mejor que mejor. La naturaleza te ofrece planes muy divertidos y de esos que viene muy bien tener acumulados en la memoria para recordar, por ejemplo; en un atasco, o en una cola, o a la hora de dormir…

Para subir a la sierra de la rinconada donde se encuentra este abrigo,  hay que estar en buena forma, pues hay cuesta y también hay que medio escalar por las rocas. El acceso al abrigo es para valientes, pero solo por llegar a la entrada donde se encuentra el aljibe, contemplar las vistas, disfrutar del silencio, y de las águilas y pájaros que por allí vuelan, merece la pena el paseo.

Le llaman así porque hay un nido de águila en un saliente, cerca del abrigo. A las águilas les ha debido gustar siempre esta sierra pues en las paredes nos encontramos entre otras con pinturas prehistóricas de águilas muy bonitas y originales.

Espero que os guste y os animéis  a salir al campo, hasta pronto.

Adelanto de primavera.

 

En Extremadura hace un día casi de verano aunque aún no estamos ni a mediados de Febrero. Buen día  para coger la cámara y salir de paseo. Busco un paseo llano pues las cuestas y el calor no hacen buena combinación.  Por ese motivo escojo la  antigua carretera de Cabeza del Buey a Almorchón. Paseo muy cómodo y  llanito con la sierra a un lado y  la Serena al otro.  Lo primero que me encuentro es un rebaño de ovejas encerradas esperando a que su pastor  las saque  a pastar. Me miran con  curiosidad y no tiene  ningún problemas en que les haga fotos. La siembra esta muy bonita parece que va a dar una buena cosecha. Dos guaperos llenos de flores al borde del camino me llaman la atención.

 

Mas adelante comienzan las encinas entre la siembra y una casa pequeña  de labranza, un camino sube a la sierra y un rebaño pasta bajo una gran encina.

 

 

En la naturaleza también ocurren accidentes,  como el atropello de un galápago o un sapo que encuentro en la carretera. Casi al final del camino, una plantación nueva de olivos que pronto dará buenas cosechas. Aquí todo funciona naturalmente, la vida se encarga de ello. He llegado a la  estación de  Almorchón, inaugurada en 1865,  un nudo ferroviario muy  importante  hasta los años 70.

 

Durante todo el camino voy oyendo  pájaros trinar,  y ranas que cantan en  las charcas  llenas de agua en esta época. Cuando salgo del camino,  al andar entre las flores me llega su olor. Ya de vuelta, el pastor ha soltado a las ovejas que por fin pastan entre las encinas. Viendo  estas fotos no podéis apreciar ni los olores ni los sonidos de este paseo,  por eso lo mejor es que vengáis a verlo en persona. Os esperamos esta primavera en Extremadura. Os va a encantar¡¡¡

 

 

El juego

Tana y Coletas estaban en el jardín a la sombra de un aliso desde donde escuchaban correr el agua de la fuente.  Llevaban un rato en silencio cuando Tana lo interrumpió con una pregunta:

―¿De dónde vienen los pensamientos,  Coletas?

―¿Por qué quieres saberlo?

―Creo que ellos son los culpables de todo, si todos pensáramos lo mismo no habría discusiones ni guerras entre nosotros.

―Tengo un juego muy bonito que quizás pueda ayudarte ―dijo Coletas levantándose―. Espérame.

A los pocos minutos apareció por el camino arrastrando una bolsa más grande que ella, Tana corrió para ayudarla.

―¡Qué juego tan grande!

Entre las dos lo colocaron sobre el banco. Coletas abrió la bolsa y sacó un tapiz verde del que colgaban miles de flores. Lo extendió con mucho cuidado en el suelo, luego sacó cuatro patas de madera articuladas, clavó la primera y le dijo a Tana:

―Sujeta aquí.

Colocó cada una de las esquinas del tapiz encima de una pata y las fue clavando en el suelo mientras Tana miraba. Cuando terminó, el tapiz quedó sujeto en el aire por las patas.

―¿Puedo soltar ya? ―preguntó Tana que estaba deseando colocarse debajo del tapiz para verlo mejor.

―Sí, ya está listo.

―¡Las flores colgando cabeza abajo! Así se pueden oler mejor ―reía Tana tumbada en el suelo―. ¿Ahora qué?

―Aún faltan dos piezas para completar el juego.

Coletas se dirigió al banco y sacó de la bolsa otro tapiz estampado con millones de estrellas. Entre las dos niñas lo extendieron a modo de alfombra en suelo debajo del tapiz de las flores.

―¡El mundo al revés! Las estrellas en el suelo y las flores en el cielo.

―Ayúdame, vamos a sacar la última pieza ―dijo Coletas.

Entre las dos sacaron un enorme tablero de cartón lleno de casillas parecidas a las de la Oca. Pero este tenía muchos caminos, cada uno con un número y todos morían en la casilla central. Lo sujetaron a las patas con cordones entre los dos tapices.

―Explícame ¿qué tiene que ver este juego con mi pregunta? ―dijo Tana.

―Todo.  Éste ―dijo señalando el gran tapiz lleno de flores― es el campo de los pensamientos, cada flor es un pensamiento, cada uno es diferente.

¿Y cómo se juega?

―Espera Tana, aún falta lo más importante: las fichas.

Coletas sacó de la bolsa un saco de tela blanca atada con un cordón y, con mucho cuidado, vació el contenido sobre el banco.

―Que muñecos tan graciosos. Parecen marcianos.

El aspecto de las fichas era un poco extraño.  El motivo por el que a Tana le parecían marcianos, eran las tres antenas de colores que salían de su cabeza. Además de las antenas todos llevaban mochilas a sus espaldas.

―Sí, son unas fichas muy originales no hay ninguna igual.

―Es verdad, cada una tiene las antenas de un tamaño diferente ―decía Tana con dos fichas en las manos, comparándolas y dándoles vueltas para ver todos los detalles―, y tienen un número en la planta del pie.

―Ten cuidado, son muy delicadas y, aunque no lo parezca, tienen mucha tecnología; son los cazadores de flores-pensamientos.

―¡Cazadores de flores!  ¿Entonces, la mochila es para guardar la caza?

―No preguntes tanto, Tana, lo mejor será que leamos las instrucciones.

Coletas abrió el folleto y comenzó a leer en voz alta.

―<<Las fichas y los caminos están numerados y se colocarán en el tablero todas a la vez, cada una en su punto de salida. El número uno en el camino número uno y así sucesivamente>>

―Eso es fácil ―dijo Tana colocando las fichas en el tablero.

―<<Las estrellas del tapiz al comenzar el juego brillaran con toda su potencia.  A lo largo del recorrido, su intensidad indicará el grado de felicidad de las fichas>>

Tana había terminado de colocar cada ficha en su lugar y el tablero estaba muy bonito. La luz que desprendían las estrellas era tan potente que atravesaba el tablero iluminando todo el espacio.

―<<Cuando estén todas las fichas colocadas se pulsará el botón de la casilla central y el juego comenzará>> Coletas dejó las instrucciones y dijo ―:pulsa el botón, Tana.

Al pulsar el botón la casilla central también se iluminó y las fichas comenzaron a moverse por el tablero. Iban cazando con sus antenas flores/pensamientos por todas las casillas a las que su camino las llevaba.

―Te lo dije, Coletas, la mochila es para guardar la caza ―dijo Tana al observar que se las guardaban en la mochila.

Así era, las fichas guardaban todas las flores, las más bonitas y las que mejor olían las ponían arriba y las que no les gustaba su olor las escondían en el fondo de la mochila para no olerlas. A medida que iban avanzando, sus mochilas iban engordando y cada vez pesaban más.

―Coletas, las luces de las estrellas se están apagando, están perdiendo felicidad ―dijo Tana preocupada al rato de estar mirando el juego.

―Es normal, si gastan toda su energía en arrastrar la mochila no les queda para iluminar la estrella.

Las fichas iban llegando exhaustas al final del camino; a la casilla central. Las estrellas que tenían debajo apenan brillaban.

―Sigue leyendo las instrucciones, quiero saber qué pasa ahora.

―<<Todas las fichas llegaran a la casilla central, sin que exista la posibilidad de que ninguna se quede por el camino. Al llegar, caerá sobre ellas la más bonita de todas las flores-pensamiento que les hará darse cuenta, de que el peso de la mochila gasta toda su energía. A partir de ese momento, volverán a hacer el camino hacia atrás soltando en cada casilla las flores que habían cazado.  A medida que vayan soltando flores su estrella se irá iluminando y caminarán más ligeras y alegres.  Podrán recorrer el camino las veces que necesiten hasta que no quede ninguna flor en su mochila y la luz de las estrellas vuelva a brillar como al principio>>

Las fichas iniciaron el camino de vuelta, pero esta vez iban soltando. Algunas flores les costaban mucho soltarlas, porque les gustaba mucho su olor, y otras estaban tan escondidas que tardaban mucho en encontrarlas. Finalmente todas, cada una a su ritmo, las fichas del juego llegaron otra vez a la casilla central sin nada en la mochila. La luz había vuelto a las estrellas.

Tana paro el juego.

―El problema no eran los pensamientos ―dijo.

―No, era la decisión de cargar con ellos en la mochila ―respondió Coletas.

―¿Lo encendemos para que den una vueltecita por el tablero sin mochila?

―Sí.

Volvieron a encender el juego, pero esta vez las fichas no cargaban con las flores de una casilla a otra. Soltaban las flores en la casilla donde las atrapaban y se aseguraban muy bien de no dejarse ninguna por error en la mochila antes de seguir su camino. El tapiz de las estrellas brillaba a toda potencia y las fichas iban cada vez más deprisa, tanto que llegó un momento en el que no se podían apreciar a simple vista, en su lugar se veían rastros de luz que atravesaban el tablero de un lado a otro sin parar.  La luz que era muy intensa. Cuando cayó la última flor, la más luminosa, el juego se desvaneció ante la mirada de las niñas.

―¡Qué bonito¡ ¿Pero,  donde está el juego?

―<<El juego desaparecerá cuando no queden flores-pensamientos por oler- sentir>> ―dijo Coletas cerrando el libro de instrucciones.

Porque los animales viven sin preocupaciones.

 

Porque los animales viven sin preocupaciones, míralos que contentos están en estas fotografías.

Siempre que salgo al campo me pregunto qué secreto conocen los animales para vivir tan tranquilos y sin preocupaciones. Sólo corren o se asustan cuando están realmente en peligro movidos por el instinto de supervivencia.

Muchas veces miro a mi perro y pienso míralo que feliz, no se aburre, siempre está contento con ganas de salir a la calle.  Cuando bajo con él  al parque y oigo a los pájaros cantando, con la que está cayendo (claro que ellos no ven el telediario),  pienso “estos saben algo que nosotros desconocemos”. Miro las hormigas y pienso “míralas todas en fila tan contentas. ¿Cuál será su secreto?”. Y así con todos los animales.

Si paseando por el campo veo caballos o cerdos, me paro a observarlos y siempre llego a la misma conclusión: “Que felices se les ve, cero sufrimiento”, y vuelvo a preguntarme “¿Cuál será el secreto? Estos saben algo…”.

Bueno pues ayer por fin lo descubrí, y de la manera más tonta.

Nos fuimos al cine a ver “El Libro de la Selva”. Estuvo bien, aunque se pasa un poco de miedo, precisamente para niños no es, doy fe de que  los que tenía cerca estaban aterrados.

La selva era muy peligrosa,  hay muchos animales malos,  estaba oscuro y la muerte  acecha a Mowgli,  pero el final fue lo que más miedo me dio;  la pelea con el tigre (Shere Khan) en la que milagrosamente, y después de mucho, Mowgli acaba con Shere Khan arrojándolo al fuego, al que este tanto temía.

Me acosté y durante la noche soñé con la película,  pero no era igual, sobre todo el final era muy diferente.

Os cuento el final de la película que soñé:

En mi película la selva no era tan oscura y peligrosa, al contrario era preciosa y no daba miedo pasear por ella.

Estaba dividida en dos bandos: el del miedo y el del amor.

En mi película Shere Khan era el líder del bando del miedo.  Era muy desgraciado, porque   tenía mucho miedo de Mowgli, y esa era la razón por la que quería matarlo.  Recordaba cuando perdió el ojo en una pelea con un humano, tenía grandes pesadillas que se repetían  casi todas las noches y pensaba que era mejor matarlo ahora que era pequeño e indefenso, pues si lo dejaba crecer podría hacerle daño. Shere Khan tenía sus seguidores, pero  él era el líder porque era el que más miedo tenía de todos.

Los elefantes lideraban el bando del amor y cuidaban de que todos estuvieran bien.

Todos sabían que el tigre quería matar a Mowgli pero a él esto no parecía importarle mucho.

Un día en el que Mowgli estaba paseando por la selva,  Shere Khan lo atacó y lo mató, sin que éste pudiera defenderse,  pues la fuerza de Shere Khan era inmensa y no tenía armas suficientes para responder al ataque de aquel gigante.

Mowgli ha muerto, Mowgli ha muerto… repetían los animales que lo querían por toda la selva.

Al tercer día de ese suceso, todos los animales de la selva, ya conocían  la triste noticia y estaban reunidos en un claro para recordarlo. De repente, entre la maleza apareció Mowgli.

  • Hola -dijo saludando a todos y subiéndose a una roca para que todos pudieran verlo bien-. No os preocupéis por mí, estoy bien, solo que ahora vivo en otro sitio, soy muy feliz. Sólo vine a deciros que no temáis por mi vida, ni por la vuestra,  pues nadie puede acabar con ella. Shere Khan mató mi cuerpo pero no la vida que el contenía, pues eso nadie lo puede. La vida  siempre permanece.  Nunca temáis nada, siempre estaréis a salvo.

–      ¿Por qué no te defendisteis Mowgli? -Preguntó un cocodrilo – Tú sabes que con tus trucos quizás hubieras podido ganar la batalla.

–      Ya sé que hay opiniones que dicen que debí defenderme, pero  sólo responde al ataque el que tiene miedo,  el que está tan asustado como el agresor,  y yo no tenía  miedo, porque sé que mi vida no corre peligro. Mi vida no necesita ninguna defensa.

–      ¡Pero el tigre es malo! -Gritaron algunos- ¡Se merece un castigo!

–      No hay buenos y malos, solo existe el miedo y el amor.  El  sólo  tiene miedo, no sabe lo que hace, no le guardéis rencor, sólo así su miedo desaparecerá y pasara al lado del amor. Sin miedo no necesitara defenderse ni atacar, es solo cuestión de tiempo. Juzgándolo y castigándole, solo lograréis extender el miedo por la selva.

Y es por eso que los animales viven sin preocupaciones, porque entendieron el mensaje de Mowgli y saben que su vida siempre estará a salvo de todo peligro. Todos saben que así como nadie puede crear vida,  nadie puede acabar con ella.

Tampoco  juzgan ni castigan, porque saben que eso sólo favorece a que el miedo se extienda.  Ellos confían en la inmortalidad de su vida y prefieren parecerse a Mowgli y vivir desde al amor  respetando la vida de los demás y su derecho a tener miedo,  a vivir desde el miedo preocupados,  juzgando y castigando.

Quizás ellos sepan que “El Libro de  la Selva”  no acaba con la muerte de Shere Khan.  Pelea entre bueno y malo. Gana bueno siendo malo.  Así acaban todas nuestras películas pero a los animales  debieron contarle otra historia, estoy segura,  de ahí  su falta de preocupación.

Sierra de Alor

 

Hola a todos,  estos días he estado en  paseando  por la sierra de Alor “un paraíso” , famosa por las orquídeas y las Rosas de Alejandria que crecen salvajes en ella.

Ahora están en plena floración las rosas, el paseo es precioso aunque hay una cuestecilla considerable.

Os recomiendo que la visitéis.

No solo hay rosas de Alejandria también esta las famosas y arrugadas jaras,  amapolas, campanillas, margaritas… todas preciosas, les he hecho fotos, y espero que os gusten.  A mi me gustan todas.

Pinchar  para ver video.

 

 

Un saludo y hasta la próxima.

 

 


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