6 Costumbres curiosas.

costumbres

Estas 6  costumbres curiosas desaparecidas,  afectan principalmente a la mujer y aunque afortunadamente para ellas en las ciudades se perdieron muy pronto, especialmente algunas, en las zonas rurales perduraron hasta hace apenas 40/50  años.

1.-  Pedir permiso a los padres para salir con sus hijas.

Era una costumbre curiosa, pedir permiso a los padres para cortejar a una chica. Hoy a los padres nos lo dan todo hecho, no es normal que los jóvenes les pidan opinión y menos permiso para empezar a salir con un chico. Cosa, que como madre, agradezco mucho (menuda responsabilidad nos hemos quitado de encima). La decisiones importantes de la vida las tiene que tomar uno mismo para  poder asumir las consecuencias y sentirse responsable de los resultados.

Una de las maneras mas curiosas de pedir permiso para cortejar a una mujer que conozco es la del garrote.

No hace mucho tiempo, en los pueblos pequeños,  cuando un chico quería pasear con una chica, se veía obligado a pedir permiso a los padres de ella y comunicarles sus buenas intenciones. En algunos   pueblos de Extremadura el mozo al grito de “garrote dentro”, tiraba el garrote dentro de la casa de la novia, y si no se lo devolvían, arrojándolo a la calle, era señal de que era bien recibido y podía pasar ha comunicarle a los padres sus intenciones de casarse con su hija.

2.- Prueba en la  la matanza del cerdo.

Hoy no tenemos necesidad de almacenar comida para todo el año, pues ya lo hacen los supermercados y los congeladores; pero antiguamente era muy común matar un cerdo o dos, según lo numerosa que fuera la familia, de finales de noviembre a febrero , envasarlo en tripas y curarlo o conservarlo en aceite, para que durara todo el año.

Estos días que duraba la matanza era un motivo de fiesta en la casa, se invitaban a los vecinos y cuentan que salían muchas bodas de ellas. Se gastaban muchas bromas, y entre broma y broma la” malvada suegra”, ponía a prueba a la novia de los hijos antes de la boda, encargándole el lavado de las tripas del cochino; “el mondongo” como lo llaman popularmente. Este trabajo es muy laborioso y debe estar muy bien hecho pues en estas tripas se envasa el lomo y el morcón. Si pasaba la prueba quería decir que era una mujer limpia y apañada pero sobre todo limpia, virtud muy apreciada en nuestra tierra.

3.-  Bordar el ajuar.

Una vez que habías pasado la prueba de lavar el mondongo, te entraba una tranquilidad muy grande, y estabas lista para lo siguiente:  empezar a bordar tu  ajuar. Todas la mujeres tenían que saber coser. ¿Donde iban a estar mejor que recogidas en su casa cosiendo junto a su madre y sus tías?

4.-  Salir con  canasta.

Como ya estabas pedida por tu novio que había tirado el garrote y tu suegra te había aprobado con el lavado de tripas, podías salir a pasear un ratito por las tardes con tu novio, pero nunca sola, siempre “con canasta”,es decir una hermana pequeña, prima, tía o mujer de la familia, que” bondadosamente” se  ofrecía, o las obligaban  para acompañarte y no dejarte a solas con tu novio, no fuera a ser que te divirtieras un rato y por mil demonios deshonraras a la familia.

5.- Guardar ausencias.

Si tu novio estaba en la mili lo normal era guardarle la ausencia; ¡que romántico queda!, pero tenia que ser un aburrimiento no salir de casa nada más que para ir a misa,  pues los bares que existían  eran de  hombres, y siempre acompañada de alguna amiga, pues no estaba bien visto que una chica andará sola por la calle.

6.- Guardar lutos.

Las mujeres eran también las encargadas de guardar los lutos, los hombres los apañaban con un brazalete negro en el brazo,o un botón forrado de negro en la solapa durante unos días pero para la mujer era diferente, de dos a cinco años de luto según el grado de parentesco, con lo que se han dado casos de mujeres que pasaron su adolescencia y juventud vestidas de negro.

Quiero aclarar que estas costumbres eran guardadas no solamente en Extremadura, sino en todas las zonas de  España.   Después de todo esto lo raro era que quedaran mujeres en los pueblos por aquella época y no huyeran todas a la capital como hicieron las mayoría. a las  valientes que aguantaron,  hay que agradecerle que lo hicieran pues gracias a  ellas hoy no están despoblados nuestros pueblos. Hoy las mujeres de las zonas rurales,   se han hecho fuertes, se niegan a seguir educando de esa forma a sus hijas,   son valientes, emprendedoras y aventajan a los hombres siendo ellas la que lideran la mayoría de microempresas familiares  que empiezan a  aparecer  en las zonas rurales.

6 Claves para distinguir un jamón ibérico.

jamon ibericoSeis claves para distinguir un jamón ibérico. Un  cerdo ibérico, no tiene que ser necesariamente negro. La expresión de pata negra ha provocado este  equivoco, pero realmente existen varias capas. Según la estirpe pueden ser: negros, rubios castaños / caobas o colorados, manchados, y grises, siendo los mas comunes los negros y grises.

Como curiosidad añadiremos que los primeros pastores de cerdo en la península ibérica fueron los celtas. Ellos crearon una simbiosis, que aún perdura, entre la encina y el cerdo, seleccionando los arboles de fruto mas  dulces. Es por ello que hoy, las mejores zonas de montanera,  donde se engordan actualmente los cerdos en el campo a base de bellota,  siguen siendo básicamente las mismas en  las que pastorearon los celtas; las dehesas de Extremadura y Andalucía, pues sus encinas seleccionadas por estos primitivos pastores son las mas dulces y fruteras del territorio español.

 Las seis claves para distinguir un jamón iberico.

1) A simple vista para distinguir un jamón  ibérico,  debemos fijarnos en que la caña sea estilizada y alargada (fina), pues esta es una de las principales características del autentico cerdo ibérico.

2)  El Jamón de cerdo Ibérico es delgado, estrecho, escurrido.

3) El peso de un Jamón de cerdo Ibérico oscila entre 5,5 y 8 kilos. ( 7 kilos de media)

4)  La grasa debe ser amarillenta, fruto de la oxidación (a mas intensidad del color amarillo, mas tiempo de curación) y estar blanda.  Al presionarla con la yema de los dedos debe hundirse,  quedando marcada fácilmente la huella, para recuperarse posteriormente volviendo a su estado inicial.

5) La pezuña suele ser oscura y la uña  alargada y estar desgastada por detrás, de campear por la dehesa.

6) Corte en V de la piel externa del pernil (“perfilado”). Este corte es una practica común en la industria cárnica del cerdo ibérico con el fin de favorecer el proceso de curación, debido al exceso de grasa característica de este jamón.

 

5 Oficios curiosos desaparecidos.

camineros

Todo cambia y hay que adaptarse  a los tiempos y a las nuevas necesidades de cada época. Se habla mucho de los nuevos trabajos;  se dice,  que los trabajos del futuro aún no están creados, no es nada nuevo. En cada siglo,  aparecen  y desaparecen profesiones como si de especies de seres vivos se tratase. En cada época existe una manera diferente de ganarse la vida. Estos cinco oficios tan comunes del pasado, hoy no se conciben. Son los dinosaurios de los trabajos.

Carreros y carreteros.

Fue un gremio muy importante en su día. Eran los precursores de los  camioneros. Se opusieron mucho a la llegada del ferrocarril, alegando que traería con el muchas malas costumbres. Tenían fama de fumar mucho y ser muy mal hablados. Con ellos desaparecieron las fabricas de carros que existían en los pueblos donde los fabricaban y reparaban.

Molinero.

Había molinos  por todos los arroyos, entonces todo el mundo sembraba su trigo. Existían  muchos tipos de semilla muy adaptadas a cada terreno. Cada valle o zona tenia su variedad adaptada,desaparecidas con la politica agraria comunitaria y su semilla certificada. Después de segarlo a mano se llevaba a la era donde se trillaba y se separaba el grano de la paja. Se envasaba en sacos y se llevaba al molino. Recuerdo una canción infantil que hablaba de un molinero.

Hoy esta todo el proceso, que antes era realizado por los jornaleros del campo,  mecanizado:  la siembra,  la recogida, la trilla,  y la molienda.

Sustanciador.

Este es el más curioso, y aunque  no lo conocimos, nos lo han contado varias personas con las que hemos hablado directamente.

Cuentan que pasaba por las calles con un borrico cargado y  gritando el sustanciador.  Las vecinas salían para alquilarle por horas el hueso de jamón o el tocino para dar sustancia a su caldo, pasado el tiempo acordado pasaba a recogerlo. A otra le venderían  el tocino cocido, que se comía mucho acompañado de pan, pues los trabajos de entonces requerían mucho esfuerzo físico,  y había  que reponer la grasa consumida.

Vendedor de fideos artesanales.

Con una pequeña maquina, f parecida a una picadora de carne que funcionaba con una manivela, fabricaban una especie de fideos o espaguetis con harina agua y sal, que después de secos,  los vendían por las casas. Entonces no existía pastas Gallo y había que apañárselas.

Artesanos de la piedra.

Todo se construía con el material que te proporcionaba la naturaleza, las paredes, las casas, los puentes sobre las cañadas y los ríos… había verdaderos artistas. Hoy se cerca con alambre y hierro, es mucho más económico y rápido aunque el impacto visual es mayor. Paseando por el campo pueden observarse aún paredes y casas en pie, que han sido mantenidas por sus dueños en el tiempo  y otras,  la mayoría,  en ruinas. La morfología de la piedra, cambia según el terreno siendo unas veces plana y otra mas redonda., para cada caso se usaba una técnica diferente.

5 curiosidades del queso de oveja

queso oveja2 5 curiosidades del queso de oveja de la serena que lo hacen único:

1.- Está elaborado con leche cruda y  artesanalmente.  Maduran sobre tablas, lo que les aporta un sabor especial,  y durante los sesenta días que dura este proceso, tienen que voltearos uno a uno diariamente,  a mano,  para que se oreen por ambas caras por igual.
2.- La leche procede únicamente  de  oveja de raza merina. Raza pequeña y muy adaptada al terreno.  Originariamente era criada por su lana principalmente,  tan apreciada en aquello tiempos (siglo XVI) que llego a ser divisa.
3.- Se necesitan 7 litros de leche para hacer un queso, para lo cual hay que ordeñar entre 18 o 20 ovejas, ya que su producción de leche, aunque de muy buena calidad y grasa,  es escasa pues oscila entre 250 y 300 ml. frente a otras razas especializadas en  que llegan a dar 2 litros.
4.-  El proceso de cuajado de la leche se realiza  con cuajo vegetal natural (“yerbacuajo”).Se trata de un  cardo silvestre que crece en la zona (Cynara cardunculus)  y que posee la propiedad de cuajar la leche. Dicho cardo  es recolectado manualmente, extrayendo de la flor  los estambres que una vez secos se maceran en agua; posteriormente se cuela a través de un paño y el liquido obtenido se añade a la leche, que coagula lentamente. La cantidad de yerba cuajo utilizada en este proceso era un secreto muy bien guardado por los antiguos  queseros pues de su medida depende mucho la cremosidad  la textura y el sabor del mismo.
5.-Originalmente el producto estrella,”la torta de la Serena”, era considerado un queso defectuoso, por su aspecto aplastado y agrietado.  Los compradores no los querían, pues no tenia venta, y  lo pagaban muy barato.  Hoy se regula la humedad y la temperatura de las cámaras de maduración para que  los quesos sean tortas, pues tienen mas demanda en el mercado que el queso el original.


Cómo aprender marketing de las flores

flores

Mayo es el mes de las flores. En mis paseos en bicicleta por la ribera del Guadiana, me asombro y disfruto mirándolas,  y pido que no me acostumbre nunca a ese espectáculo. En la  primavera, ellas son las  protagonistas, atraen todas mis miradas  distrayéndome de  lo demás;  por sus colores,  por su forma, por su sencillez, por pequeñitas, por grandes… solo puedo mirarlas a ellas, por eso,  hasta que no se vallan, no puedo hablar de otra cosa, pues atraen toda mi atención. Pero hoy no hablar tan bien de ellas, pues he descubierto que son unas egoístas.

¡Que ilusa!  Pensar que las flores se han puesto bonitas pensando en agradar mi vista. ¡Que ilusa!  Pensar que ellas están adornando el campo para hacer bonitos mis paseos. ¡¡ Se están vendiendo!!  Se esfuerzan en ser hermosas y atractivas  pensando,  en ella misma, en su propio beneficio, en atraer las visitas de los insectos. Lo suyo es puro egoísmo y a la vez  marketing y del bueno. Están especializadas en nichos, conocen las necesidades de los insectos que las visitan y les ofrecen lo que mas les gusta, los atraen con sus colores, con sus formas, algunas llegan a tatuarse o disfrazarse para conseguir visitas, a cambio consiguen lo que ellas necesitan; que transporten su polen para extenderse y ganar terreno. Primero dan, luego reciben, en ese orden.

En su favor diré, que, no se sabe de ninguna flor, que   abuse, o compita  con otra.  No tratan de ayudarse   pero tampoco  se envidian, ni se dan consejos, ni se juzgan. Nunca se ha oído a  ninguna flor  decir a otra: “lo estas haciendo mal, así no es” o que comente: “que mal vestida va la petunia ¡ que mal gusto!”. Ellas a lo suyo,  ponen cada gramo de energía  en observar a los insectos y en ofrecerles cada día lo que necesitan. ¡ Y funciona! El  markinegoísmo funciona.

La próxima vez que te digan: <<eres un egoísta, solo piensas en ti mismo>> responde: << como las flores>>

 

De oca a oca

-¡Hola Coletas! -saludo Tana al entrar aquella tarde tormentosa en el jardín- ¿Qué te parece si hoy jugamos a La Oca? –continuó hablando mostrándole un tablero a Coletas.

-Qué bonito, cuantos dibujos; no se jugar Tana, pero puedo aprender- dijo Coletas.

-Claro es muy fácil. Vamos al porche te enseñaré, ya verás que divertido es.

Se dirigieron al porche, donde estarían resguardadas de un posible chubasco,  mientras Tana le explicaba en  qué  consistía el juego.

-Tenemos que recorrer un camino formado por  casillas o baldosas en forma de espiral desde aquí -dijo señalando la  casilla de salida, que estaba en la entrada de la espiral-, a la  meta que esta aquí en el centro -dijo señalando el centro del tablero.

La última y meta, era  la más grande y bonita de todas, en ella había un lago azul donde nadaban felices las ocas. El resto de casillas eran muy coloridas y variadas. Había desde un pingüino en el polo a un camello bebiendo en un oasis, pasando por un hotel muy lujoso a un barquito marinero varado en la playa…

-Es como un paseo, pero las que pasean son las fichas; que avanzan según el numero que marque  este dado- le dijo sacándose un dado del bolsillo.

-Parece muy sencillo -dijo Coletas,  sentándose en uno de los pequeños taburetes que rodeaban las mesa que presidia el porche.

-Sí,  lo es -dijo Tana sentándose en frente y colocando encima de la mesa el tablero, las fichas y los dados- Lo primero es lanzar el dado para ver quien empieza.

-Así -dijo Coletas, dejando caer el dado en el tablero, que se quedo en la cara del tres.

-Sí, así –dijo Tana cogiendo el dado y lanzándolo. Un cinco, como es mayor que tu tres empiezo yo Coletas, pero aún tenemos que elegir ficha,  y además,  tengo que explicarte las reglas.

-Mejor me las explicas mientras jugamos;  creo que para empezar, ya sé suficiente. Y bien Tana que ficha vas a ser tú.

Al decir esta última frase,  como si de una frase mágica se tratara, Tana se vio en el aire transformada en la ficha amarilla de la que salía su cabeza brazos y piernas, que agitaba con fuerza. Por suerte, se abrió un pequeño paracaídas,  y aterrizo suavemente  en  la casilla de salida del tablero. A su lado estaba Coletas convertida en la ficha azul.

-Bien ya estamos en la salida- dijo Tana mirando a Coletas- ¿estás preparada?

-Si- respondió Coletas.

Me toca tirar  a mí –dijo Tana

Un ratoncillo que andaba cerca, se ofreció para ser el tirador oficial.

-Va para Tana – dijo agitando el dado y lanzándolo  sobre el tablero.

Tana miraba fijamente al ratón  murmurando,<< un cinco, un cinco>>.  Coletas la miraba y no comprendía nada <<¿Para qué querrá un cinco?>> se preguntaba.

-Un dos,  mala suerte –dijo Tana- dando dos saltos para colocarse en la casilla número dos.

Coletas seguía sin entender y pregunto con curiosidad.

-¿Mala suerte?  ¿Por qué?

-Yo quería que me tocara un cinco, pero me ha salido un dos, por eso digo mala suerte.

<<En este juego cuando no te sale lo que tú quieres se le llama mala suerte, creo que voy entendiendo algo, tomo nota>>. Pensó Coletas.

-Te toca Coletas –dijo Tana.

El ratón lanzo el dado  por Coletas. <<Un cinco>>

Coletas empezó a dar saltos hasta llegar a la casilla número cinco. En ella había una gran  oca blanca muy bonita nadando en un rio. Iba a decirle algo,  cuando Tana la apremio.

-Que suerte has tenido Coletas –dijo, no te pares, ves por lo que yo quería el cinco; de oca a oca y tiras porque te toca, salta a la oca siguiente. Esta es una de las reglas de las que te hablo, las casillas de las ocas son buenas, te hacen correr más, pero no te confíes, también las hay malas.

-¿Tú crees que esta casilla es  buena? A mí no me gusta correr tanto Tana, yo prefiero ir más despacito -le grito Coletas, sofocada por las prisas y  dando un gran salto para alcanzar la siguiente oca. <<Casillas buenas y malas. ¿Quién lo habrá decidido?>> Continúo diciéndose a  ella misma, mientras se secaba el sudor de la frente.

-No te has enterado de nada –dijo Tana- bueno ya aprenderás  de todas formas vas ganándome.

-¿Ganándote? ¿Yo, a ti? Pero  yo no quiero ganarte, además, eso es imposible Tana, nadie puede ganarte -dijo Coletas, que cada vez entendía menos, pues nunca había competido con nadie. ¿Creí que  se trataba de llegar a la meta? ¿Qué más da quien llegue primero?

-Ja ja ja, se rio Tana, pensando que  Coletas solo quería consolarla.

<<Tirada para  Tana>>-dijo el ratón lanzando de nuevo el dado.

-Un cuatro…

Así se fueron sucediendo las jugadas, un dos, un cinco, de oca a oca…

-Mírame Tana estoy en París- gritaba Coletas desde la casilla de la Torre Eiffel-  ¡Cuanta nieve, que frio! -decía desde  unas montañas nevadas-

-¡Hola!  -saludaba Tana desde la playa- ¡Mira cuantos colores Coletas! –exclamaba desde un campo de tulipanes.

Coletas vio un pozo, y como tenia sed pensó que sería una muy buena casilla para caer,  así que cuando el ratón tenía el dado preparado en su turno -pensó <<un tres, un tres>>, que era lo que necesitaba. El ratón lanzó y el dado marcaba un tres, pero antes de poder expresar su alegría oyó a Tana decir:

– Coletas, has caído en el pozo. Esa es una casilla de las malas, ¡¡qué pena!!

-<<¿Mala? ¿Pena?>> -Pensó coletas- ¡quería caer en ella Tana! -exclamo- según las reglas del juego he tenido buena suerte,   me ha salido como yo quería ¿Por qué dices que es mala? ¿De qué te da pena?

-Porque no puedes salir hasta que no corran tres turnos.

-¡¡Qué bien!! –Exclamo- descansare un poco y me refrescare en este pozo tan bonito.

-<<No se entera de nada, se cree que es una casilla de las buenas>> -Pensó Tana-. Coletas así no es el juego, no estás de vacaciones, lo haces todo al revés -le dijo.

-¿Al revés?  Solo estoy jugando. No sé cuál es el revés y el derecho. ¿Acaso tú lo sabes?

-Tana se quedo un rato pensativa y exclamo;

– ¡¡Me gusta como juegas!!  También quiero caer  en el pozo. <<Que me toque un uno, que me toque un uno>> –dijo mirando al ratón.

– ¡¡Un uno para Tana!! -exclamó este. De un salto,  Tana se coloco junto a coletas en la casilla del pozo a descansar y contarse sus aventuras por las variadas casillas en las que habían caído durante el paseo.

-Ya llegaremos –dijo Tana-  Jugar al revés es muy divertido.

Jajajajaja- reían mientas tiraban de la cuerda del cubo que subía lleno de agua clara del pozo.

 

 

 

 

 

Sin conexión

Era un bonito día de primavera, Tana y Coletas caminaba con sus mochilas a la espalda dirección al río. Ese día Coletas le había propuesto a Tana ir hasta allí, porque era primavera, y los nenúfares y los juncos con sus lirios amarillos, adornaban el río poniéndolo especialmente bonito.  Además, los pájaros están muy cantarines añadido, sabiendo que a Tana le gustaba mucho oírlos.  Tana había accedido encantada; nunca había visitado el río en primavera.  Al llegar, pasearon por su orilla, había patos nadando en pareja como enamorados.  También vieron algunas tortugas tomando el sol en las piedras y a peces saltar fuera del agua. Los pájaros, que andaban muy ocupados haciendo sus nidos entre los juncos, árboles y matorrales de la orilla, volaban de un lado a otro sin parar con ramas en sus picos. Coletas, le presentó unas gallinas nadadoras, que vivían en el río, muy simpáticas.  Había tanta actividad, y tantas cosas que ver que se les paso la mañana sin darse cuenta.

―Este es un buen sitio para descansar y tomar el bocadillo ―dijo Coletas parándose bajo las ramas de un gran fresno.

―Sí, ahora que lo dices tengo hambre, con tantas cosas me he olvidado de comer ―dijo Tana.

las dos niñas extendieron una manta bajo las ramas del fresno, entre las que se colaban algunos rayitos de sol. Sacaron sus bocadillos y después de comer se tumbaron boca arriba.

―¿No te parece que este fresno está un poco triste?, Sus hojas no brillan, parece temblar ―dijo Tana― y cerrando los ojos; oyendo el trino de los pájaros, la brisa y el ruido del agua corriendo, se quedó dormida.

Una voz chillona sobresalió de entre los trinos de los pájaros.

―”¡Hola!”

―¿Quién me saluda?  ―dijo Tana, incorporándose a mirar.

―No es a ti ―dijo coletas―  es esa pequeña seta-―dijo señalando al tronco del árbol― está saludando al fresno.

―¿Una seta saludando a un árbol?,  debo estar soñando.

―Eso no importa, escucha ―dijo Coletas.

La seta tenía una voz chillona y alegre, era muy blanquita y pequeña, y hablaba desde una oquedad a media altura del tronco donde se había buscado su acomodo. Las dos niñas se escondieron para escuchar lo que decía.

―¡¡Holaaaaa!! ―volvió a gritar la seta esperando una respuesta. Soy el doctor.

―¡¡Lo que me faltaba una seta!!” ―exclamó el fresno muy bajito― ¿Qué enfermedad me traerá? Seguro que se me caen las hojas, y se secan mis ramas ―dijo el fresno temblando de miedo―. Mejor ni miro.

―No será para tanto señor fresno ―respondió la doctora seta― solo soy una setita de nada. Me han dicho que no te encuentras bien, cuéntame que ocurre por aquí.

―¿Acaso nos conocemos de algo?.  No hablo con desconocidos ―respondió el fresno muerto de miedo.

―Claro que nos conocemos,  nos hemos visto en la China y en Australia, en la Pampa y en hasta en Pekin…

―Creo que te está equivocando, yo nunca he estado en esos lugares ―dijo el árbol cortando el discurso de la parlanchina seta.

―Ja ja, no trates de engañarme, eres tú, te reconozco.  Viajo mucho, he recorrido el mundo entero, y en todos los lugares que he visitado estás tú.

―Estás confundida <<¡lo que me faltaba! una  seta loca, seguro que me pega la locura.  Debe ser de esas que provocan alucinaciones>> ―pensó―. Soy un fresno, un árbol de sombra y vivo en este río, nunca me he movido de aquí ―dijo enfadado.

―Jajajaja ―se río la seta― ¿Me estás gastando una broma?

―¿De qué te ríes? ―dijo el árbol en un alarde de valor y bastante molesto―  no tengo tiempo para bromas, tengo muchas preocupaciones  ―continuo diciendo enfadado.

―¿Preocupaciones? ―dijo la seta― ¿qué es eso?

―¿Acaso crees que cuidar de las ramas, y de  todas mis hojas es fácil? ―dijo el árbol.

―Sí, creo que es muy fácil, solo tienes que dejarlas bailar con el viento y refrescarse con el agua de la lluvia ―respondió la seta.

―Para bailes estoy yo ―dijo el árbol mirando para otro lado, pues,  había decidido acabar definitivamente con esa absurda conversación.

―Escúchame ― le volvió a decir la seta― ¿Hablas en serio? ¿Seguro que no eres un bromista? ¿De verdad no sabes lo grande que eres? ¿Acaso has perdido la memoria?

El árbol no contesto, se había tapado los oídos, no quería seguir escuchando. La doctora seta lo miró asombrada y se dijo así misma:

― ¡Ya sé, creo que lo tengo! me han hablado de casos muy extraños de pérdida de identidad por falta de memoria, pero nunca me había topado con uno. Parece un caso agudo. Qué interesante. Dejare que se tranquilice, prefiero asegurarme antes de intervenir.

Cuando al cavo del rato el fresno se destapó los oídos volvió a hablarle.

―¿Quieres que te cuente una cosa que sé sobre ti? ―dijo para picar su curiosidad.

―¿Qué puedes saber tú de mí que yo mismo no sepa? ―respondió el árbol

―Muchas cosas, vivo junto a tu raíz.

―¿Y qué sabes de mi raíz? ―preguntó con cierta curiosidad.

―Está conectada con todos los arboles del planeta, y es inmensa, estás por todos lados   de norte a sur y de este a oeste, por debajo de la superficie de la Tierra.  Está en la selva, en los oasis del desierto, en los bosques…

―No estoy conectado a nada, déjame trabajar, no estoy aquí de vacaciones, soy un árbol, te repito que tengo mucho trabajo y muchas preocupaciones ―dijo mirando de reojo, pues, aunque no quería reconocerlo le estaba empezando a interesar lo que contaba la seta.

―No tienes que preocuparte ―insistió la seta―  eres muy grande, eres cada uno de los árboles que crecen por todo el mundo. Lo que sale a la superficie no eres tú, es solo una pequeñísima parte de ti.

―Sí tengo que preocuparme, solo dices tonterías. Solo soy un  árbol. Estoy solo. ¿Acaso no lo ves? -dijo muy enfadado.

―Ahora vuelvo, creo que sé dónde está el problema, ―dijo la seta desapareciendo por el tronco.

―Donde ha ido? ―pregunto Tana muy bajito desde su escondite.

―Creo que está en las raíces operando.

Así era la seta se coló por el tronco hasta la raíz y vio que el árbol se había desconectado. Cogió la más gorda de sus raíces y la conecto.

Arriba, se hizo un gran silencio y empezaron a caer todas las hojas de sus ramas al suelo como si fuesen lágrimas.

―¿Le pasa algo? ―preguntó Tana asustada.

                ―Nada malo. Se acaba de conectar, ya no tiene miedo, ahora sabe quién es.

Como por arte de magia sus ramas empezaron a cubrirse otra vez de hojas, y rápidamente comenzaron a bailar con la brisa que repentinamente se levantó aquella tarde en la orilla del río.

―Problema solucionad ―dijo la seta asomando por el tronco. ¿Te encuentras mejor?

El árbol contesto con una inmensa sonrisa. la seta también sonrió.

―Creo que estás curado ―y diciendo esto desapareció.

Coletas fue a despertar a Tana.

―Tana despierta, es tarde.

Tana se levantó y dijo:

―Creo que me he dormido.

―¿Notas algo diferente? ―preguntó Coletas.

―Sí, noto como si el árbol estuviera mucho mejor, más luminoso, ya no parece temblar.

―Yo también me he dado cuenta. Se habrá curado mientras dormíamos ―dijo.

Se despidieron con un abrazo del árbol, agradeciéndole su buena compañía, recogieron todo y se pusieron en marcha de vuelta a casa charlando por el camino.

―Qué bien lo hemos pasado tenemos que volver otro día…

http://viajaraextremadura.es/

 

 

Cómo salir al campo y traerte la cena a casa

Hoy hemos salido a explorar un camino. El Campo en esta fecha esta lleno de flores. Todo empezó muy bien;  que si mira que bonita la encina en flor, mira esta florecilla, que combinación de colores mas original tiene, y esta que pequeñita y dulce.  El objetivo de la cámara, se iba de una a otra sacando primeros planos, o  a un grupo grande formando una mancha de color sobre el suelo cubierto de verde hierba.  Todo muy emotivo y tierno hasta que empezaron a aparecer los espárragos bebes, Al principio,  con su permiso señora esparraguera , sera solo un momento, se aparta un poquito por favor, perdone las molestias, disculpe que le arrebate a su hijito.. ella no daba su permiso y se defendía con unas púas que pinchaban y picaban que no veas. Que si mira que mono, que si que gordito estas, ¿donde esta tu hermanito?, ah,   mira pero si son tres, al final a pisotón limpio apartando a la madre y tumbándola en el suelo con el pie encima para arrancarle a sus hijos. Me he sentido como el tío saca mantecas.  Un infanticidio en toda regla.

Paseo y reflexión

Os propongo un paseo para visitar lugares con leyenda. En todos los pueblo hay lugares con historias curiosas, solo hay que preguntar a los mas mayores o a los  estudiosos para conocerlas y visitarlos.

Hace dos años que estuve en  la cueva del Tio Chivero, y aun  sigue resonando en mi cabeza la vida de este señor que se negó a salir de  su cueva y vivió en ella en la década de los cuarenta y muchos. La excursión es bonita por ella misma pues  la cueva esta en un risco a media ladera de una sierra, y  las vistas desde allí son impresionantes.

Se accede pasando sobre unas piedras pegadas a la pared,  al doblarlas aparece la cueva.  Hay una piedra grande delante de la entrada, una sala en el centro con salida natural  de humos en el techo y dos habitáculos estrechos a los lados.

Sentados en la puerta de la cueva, con unas vistas increíbles delante, imaginamos la vida del Tio Chivero, y hablamos sobre el.

Sabemos que principalmente,  era   cabrero,  de hay su apodo Chivero.  Fue celebre,  y es recordado  por ir por detrás de su tiempo. Allí esta todo tal como  lo dejo. Nadie ha ocupado su lugar Se resistió a vivir en el pueblo y al progreso.   Tendría su Huerto donde el mismo cultivaba sus verduras. Cuando iba al pueblo cargaba su burra de jara y leña menuda que era la energía principal de entonces, y con la que funcionaban los hornos, y la  cambiaba en la panadería por pan para la semana. Era autónomo en todos los sentidos, y debía ser valiente y fuerte.  Tenia varias fuentes de ingresos, los chivos, la leche o el queso, verduras y patatas del huerto,  la leña de la jara del monte, ademas de lo que pudiera cazar.

Finalmente,  llegamos a la conclusión  de que fue un visionario,  como Julio Verne,  que puso el foco en la sombra del futuro;  y lo vio todo tan negro, que en lugar de adelantarse a su tiempo, el Tio Chivero, se quedo atrás.

 

 

 

 

Respinsar

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Recuerdo muy bien el día que aprendí a “respinsar”, me enseñó Coletas. Ella sabe muy bien lo que necesito en cada momento.

Aquella tarde llegué al jardín un poco nerviosa. Pronto me darían las notas de verano y no podía dejar de pensar en ello. Tenía muchas dudas sobre el examen de matemáticas que había hecho esa misma tarde. Eché un vistazo rápido buscando a Coletas, y, al no verla esperándome como de costumbre, la llamé poniendo las manos en la boca a modo de altavoz:

―¿Dónde estás, Coletas?

―Estoy aquí, Tana —me respondió muy tranquila desde su hamaca de rayas amarillas.

―¿Estabas dormida? Perdona si te he despertado —me disculpé.

―No me has despertado —me dijo―. Estaba “respinsando”.

―¿”Respinsando”? ¿Qué es eso?

―Juntar a Men con Res.

―Qué cosas tan raras dices; hazme un sitio —le dije acomodándome en la hamaca junto a ella―. Cuéntame, ¿qué es eso de juntar a Res con Men? No veo a nadie por aquí. ¿Quiénes son? ¿Las conozco? ―la interrogué dispuesta a averiguar qué era lo que quería contarme con esa nueva palabreja.

—Claro que las conoces, Tana —me dijo sonriendo―. ¿Jugamos a ver si lo adivinas?

― Sí. Dame pistas ―le respondí.

―Res es muy calladita, no hace ruido y trabaja en silencio hasta por la noche —explicó Coletas —. Men es muy activa; es como un torbellino, solo descansa cuando dormimos.  Ayuda mucho con las matemáticas, y con otras cosas. También distrae, hace llorar y reír…

―¿Y dices que las conozco? ―le pregunté extrañada.

―Sí; las conoces muy bien.

―¿Viven cerca de mi casa?

―Viven en tu casa, están siempre contigo.

―¿Son bichillos? ¿Como mosquitos, arañas o grillos? ―aventuré.

―Frío, frío.

―¿Cuántos años tienen?

―Los mismos que tú ―me dijo―, nacisteis el mismo día.

―¿Las veo todos los días?

―Son invisibles —me dijo muy misteriosa.

“¿Invisibles? Esto es demasiado”, pensé.

―Me rindo, Coletas. ¡¡Dímelo ya!! —dije poniendo las manos en alto—. Es tan misterioso que creo que no lo averiguaré en toda la tarde.

―Te lo diré; porque esta tarde te noto un poco despistada ―me dijo―.  Res, es la respiración y Men es la mente, esa que siempre está en el cuarto de los pensamientos atendiéndolos y escuchándolos. Respinsar, como la misma palabra dice, es llevar la mente a la respiración.

―Eso parece muy aburrido ―dije un poco desilusionada―. ¿Para qué sirve?

―Sirve para hacer descansar a Men. Atender pensamientos todo el día es muy trabajoso, sobre todos porque algunos son muy pesados y no sirven para nada.

―¿Y eso cómo se hace? —pregunté un poco harta de los pensamientos del examen de matemáticas.

―Al principio cuesta y parece aburrido, muchas veces Men vuelve al cuarto de los pensamientos porque no está acostumbrada a tanto silencio ―explicó Coletas―. Pero cuando se conocen, se escapa ella sola. A las dos les gusta estar juntas. Men se tranquiliza y descansa de tanta actividad.  Y Res se pone contenta, al fin y al cabo, a todos nos gusta que nos presten atención de vez en cuando.

Me animé a probarlo, total, estar pensando en que iba a suspender matemáticas tampoco era divertido.

Cerré los ojos, la mente estaba atendiendo pensamientos que no paraban de surgir “Seguro que suspendes”, “Tendrás que estudiar este verano”, “Creo que me equivoqué en el ejercicio segundo” …

Entonces, como me había explicado Coletas, saqué a la mente de la sala de los pensamientos de mi cabeza; cerré la puerta despacito y la llevé a mi respiración, donde no había charlas.

Sentí cómo entraba el aire fresquito de la tarde por mi nariz, cómo hinchaba mi barriga y mi pecho y cómo salía por la boca más caliente. Me fijé por lo menos cuatro veces y me sentí muy bien.

“Esto funciona”, pensé. Luego me concentré en relajar mis pies, sentí un hormigueo que subía por mis piernas y relajé también las manos.

No sé cuánto tiempo había pasado cuando Coletas me dijo bajito:

―Tana, ¿jugamos a algo?

Me olvidé por el resto de la tarde de la nota de matemáticas, que resultó ser bastante buena, y la pase jugando con Coletas a veo, veo, adivinanzas, subiendo a los arboles a por fruta… Ahora, muchas veces me sorprendo respinsando; en la parada del autobús, cuando camino, cuando me visto, o cuando espero a alguna amiga tardona. Como siempre, Coletas sabía lo que decía; no es nada aburrido eso de respinsar.


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