Fulanilla era una ola que se creía muy sola -¡Qué pena me doy! ¡Qué sola que estoy! ¡Que miedo me da! ¡Qué me va a pasar!
Fulanilla sufría cada día, se enfadaba, por todo protestaba y con otras olas se comparaba
-¡Esto no es nada justo! ¡Yo nunca estoy a gusto! Se lamentaba, estirando su cresta a los peligros expuesta.
-¡Cuantas olas hay aquí! ¡Tengo que sobresalir si no quiero morir! ¡Qué miedo me da! ¡Que me va a pasar!
Y después de mucho tiempo de vivir este tormento, un día creyó morir, cerró los ojos y dijo:
-No puedo más, me rindo. Y se dejó caer al mar como un pingo. Ya no me quedan ni dientes, ¡qué me lleve la corriente.
Y estando de esta manera, se llenó de paz entera. Abrió los ojos y dijo: -¡Soy el mar! Pero, ¡qué boba! Pensé que solo era una ola. ¡Qué alegría! ¡No soy lo que yo creía!
Y sabiendo quien era en realidad y que nada de lo que temía le podía pasar, siguió por el mar surfeando todo lo que en su camino iba encontrando.
Y así acabó la pesadilla de una ola llamada fulanilla.
Hola, hacia tiempo que no salía con la cámara de fotos al campo y el sábado pasado me anime a hacerlo. Acompañando a mi marido, mi chico, mi pareja.. como cada uno quiera llamarlo, a un asunto de trabajo, llegue a este paraje; una finca sin arboles solo de matorral. Había retama, lentisco, y acebuche principalmente. Ya sabéis que pasear por el campo es siempre un placer para mi que no me canso de recomendar a todo el mundo. En verano el color amarillo pajizo de lo seco, contrasta con el verde de los matorrales haciendo una combinación de colores que siempre me ha gustado mucho.
Las retamas piden agua
Semillas oteando.
Roca en el llano.
Donde muere lo viejo nace lo nuevo
abundancia.
Nubes negras
Tronco seco
Dos bosques
Hormigas, todo el día trabajando sin parar en fila india de acá para allá. Este año tendrán repletas sus despensas pues el verano se ha alargado mucho y ellas siguen trabajando, deben estar un poco cansadas, este invierno no va a faltar nada dentro de su hormiguero. Como se lo coman todo van a salir gordisimas.
Hormigas
Hormigas
Hormigas
Hormigas
También pude fotografiar otros bichos y animales aquella tarde, que acabo paseando por Jerez de los Caballeros, un pueblo precioso donde nació, entre otros, el descubridor del pacifico Vasco Nuñez de Balbola. Para los que no lo conozcáis os animo a descubrir a este gran descubridor que tuvo una vida, llena de aventuras y, de lo mas curiosa e interesante.
Esta senda, que va desde el Calvario al Valle del Aliso por la cara sur de la sierra, la ha abierto Don Manuel Cabrera un jubilado, que en su día salio del pueblo para trabajar, y que como muchos al retirarse vuelven a su tierra. A sus 75 años, ha dedicado muchas mañanas, a volver a abrir este camino, perdido hace muchos años, por el que en su niñez sus padres le mandaban a buscar leña. Esa habilidad de cortar jaras que adquirió de pequeño, la ha empleado para volver a abrir el camino que tantas veces recorrió de niño. Con muy pocas herramientas y mucho tesón, ha conseguido hacer este trabajo tan asombroso que a mi me encanta recorrer y que estoy segura que os encantara a todos los que vengáis a verlo.
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