El escondite

El escondite

Tana bajó al parque como de costumbre. Coletas la estaba esperando con dos palos en la mano. Habían planeado ir a coger castañas a la sierra.

—Ya hay muchas en el suelo, tenemos que ir antes de que se pasen o se las coman los animales del bosque.

—Hoy no tengo muchas ganas —dijo Tana— además lo había olvidado y no he traído las botas de montaña.

—Lo podemos dejar para mañana —dijo Coletas.

Tana no contestó.

—Digo que lo podemos dejar para mañana —repitió Coletas un poco más alto—. ¿Por qué no contestas?

—Perdona, no te había oído, sí, mejor mañana.

—¿Bajamos al río? —propuso Coletas alargándole uno de los palos—. Lleva mucha agua.

—Sí, eso me parece mejor.

Por el camino iban en silencio. Coletas sabía que Tana no estaba allí.

—¿Dónde estás? Hoy no miras a las plantas.

—Estoy aquí Coletas, ¿no me ves? —dijo Tana desde el suelo—. Ayúdame a levantarme no he visto esa piedra suelta y he resbalado.

Coletas le tendió la mano. Y luego buscaron un lugar donde sentarse para comprobar que no se había hecho daño.

—¿Estás bien? —preguntó Coletas

—Estoy bien —dijo Tana

—Estás distraída.

—Es que hoy no estoy muy feliz —dijo Tana de mal humor—, y quiero ser feliz.

Coletas la miro y dijo:

—Tú siempre puedes ser feliz

—Hoy no —repitió Tana.

—La felicidad está siempre contigo —dijo Coletas—, solo tienes que encontrarla

—¡Conmigo? Pues hoy no la veo por aquí —dijo Tana mirando a todos lados.

—Quizás esté escondida.

—¿Escondida? ¿Acaso la felicidad juega al escondite? —dijo Tana.

—No, ella no se esconde, pero algunos pensamientos se ponen delante de ella y no te dejan verla. ¿Jugamos a buscarla?

—Si no hay que andar mucho… —dijo Tana que ese día no tenía muchas ganas de nada.

—Ja, ja, ja —rio Coletas—. No hay que ir a ningún sitio, solo cierra los ojos y observa tus pensamientos.

—Si solo es eso —Tana cerró los ojos—. No veo ninguno —dijo al momento.

—Espera, ya aparecerán —dijo Coletas.

—Aquí hay uno.

—¿Y qué dice? —preguntó Coletas.

—Que mis amigas se han cansado de mí y no me quieren —dijo Tana—. Creo que han quedado para ir al cine y no me han llamado porque les caigo mal. Seguro que han pensado que soy una pesada y… —los ojos de Tana se llenaron de lágrimas.

—No te vayas detrás de ellos —la interrumpió Coletas—. Quédate aquí. Obsérvalos. Déjalos pasar —le dijo Coletas.

—¿Cómo lo hago?

—Imagina que van dentro de pompas de jabón y que se los lleva el viento —dijo Coletas.

Tana imaginó lo que Coletas le decía, para ella era fácil hacerlo. Cerró los ojos y enseguida vio pasar pompas de pensamientos. Pasó una que le recordó que tenía que devolver un libro y lo había perdido. Otra decía que se le había olvidado ir a ver a su abuela. Detrás vino otra, de muchos colores, que le recordaba que el domingo iba a ir de pesca. Y detrás de esta otra recordándole que su hermano le había roto un juego. Luego llegó una muy negra que traía un montón de tareas atrasadas de matemáticas, esta venía junto a otra con el cuatro que le habían puesto, según ella, injustamente en un examen…

—Algunas pompas son muy negras y muy pesadas, no quieren irse. Quizás si soplo… —dijo Tana abriendo lo ojos

—Déjalas, no hagas nada, no soples, solo míralas fijamente, sin miedo hasta que se vayan o se deshagan. Solo son pompas, no pueden hacerte daño. Déjalas estar el tiempo que sea necesario. Hay que ser amable con ellas —le contestó Coletas.

Tana volvió a cerrar los ojos y miró fijamente y sin miedo a esas pompas negras sin empujarlas ni invitarlas a irse y, como dijo Coletas, ellas solas poco a poco desaparecieron. Poco a poco la mente se fue calmando

—¿Ves los espacios vacíos entre una pompa y otra? —dijo Coletas muy bajito.

Tana, prestó atención y comprobó que entre las pompas había pequeños espacios de silencio llenos de paz, donde sentía claramente la energía que bullía en su cuerpo. Se estaba muy bien en ese espacio., Sin los miedos ni las preocupaciones de los pensamientos el cuerpo de Tana se relajó. Era una sensación muy bonita, parecida a la que sentía de pequeña cuando tenía miedo y se refugiaba en los brazos de su madre.

Cuando Tana abrió los ojos, estaba cargada de felicidad.

—¿Nos vamos al río? Tengo ganas de pasear —dijo poniéndose de pie.

—Sí, pero mañana no te olvides de tus botas de montaña.

Las niñas continuaron su paseo en dirección al río charlando.

—Y qué, ¿la has encontrado? —preguntó Coletas refiriéndose a la felicidad.

—No, no la he visto, pero creo que he estado en su casa, vive en una habitación muy muy grande, está entre los pensamientos. Tiene mucha luz. Se está muy bien allí… —iba diciendo Tana abriendo mucho los brazos—. Y como allí no hay pensamientos, hay mucho silencio…

Las peras influenciables

Después de dar un paseo por el huerto, durante el cual Tana y Coletas habían aprovechado para coger peras y merendar, las niñas se sentaron debajo del peral a descansar.

―Qué ricas estaban las peras ―dijo Tana―son las más dulces que he probado.

No siempre fue así. Hace unos años, este peral tenía un pequeño problema. Sus peras no eran tan buenas, comenzó a contar Coletas, entonces eran duras y amargas y el árbol estaba muy triste. Un día, un pajarillo se posó en una de sus ramas y lo saludó:

―¡Buenos días señor peral! ―dijo el pajarillo que era muy alegre y le gustaba hablar con todos los árboles.

―Buenos días ―contestó el árbol.

―Qué bonitas están sus peras ―dijo el gorrión.

―Ahora sí. Espero que les me pase como siempre

―Pues ¿qué le pasa siempre? ―preguntó el gorrión muy interesado.

―Se pone una pera enferma y contagia a todas las demás. Empieza por las que tiene a su alrededor y estas contagian a otras, hasta que al final todas se encogen y quedan, amargas y duras. Es una pena ―dijo el árbol que después de varias cosechas estropeadas había perdido la esperanza.

―Estoy seguro de que su problema tiene solución ―dijo el pajarillo, que era muy simpático, tratando de animar al árbol.

―Yo creo que no. He intentado muchas cosas para salvar la cosecha; como curar a las enfermas, aislarlas e incluso echarlas del árbol, pero nada me dio resultado ―dijo el árbol.

―Quizás no tenga que curar a la fruta enferma —le dijo el gorrión que de tanto hablar con los árboles conocía todas sus enfermedades.

―¿Qué puedo hacer si no? ―preguntó el árbol.

—Proteger la fruta sana.

―Pero ellas están bien hasta que se contagian ―contestó el árbol―, eso es una tontería ―dijo mirando para otro lado.

―Quizás sean frutas influenciables y por eso se contagian y enferman.

―¿Influenciables? ¿Qué es eso? ―preguntó el árbol espantado al escuchar esa palabreja tan rara.

―Es un caso muy raro entre los árboles. Sus frutas parecen fuertes y sanas, pero en realidad no lo son. Por dentro son muy blandas y débiles y se contagian fácilmente.

―Y tú cómo lo sabes ―dijo el árbol pensando que un pajarillo tan pequeño no podía saber tanto.

―En uno de mis viajes, conocí a un peral que tenía el mismo problema. A él también se le estropeaban todas la cosecha por fruta influenciable, pero ya lo ha solucionado ―dijo el pajarillo.

―¿Cómo lo hizo? ―le preguntó el árbol con más curiosidad que esperanzas.

―Él pensó: «si mis peras se contagiaban tan fácilmente de lo malo, también lo harán de lo bueno». Entonces buscó entre sus compañeros una  semilla de fruta muy muy sana y muy muy buena y la metió entre sus ramas, y esta hizo todo el trabajo ―contestó el pajarillo.

―¿Qué trabajo? ―preguntó el árbol, empezando a pensar que a lo mejor el pájaro sabía más de lo que él creía.

―Contagiarles su salud y transformarlas en frutas fuertes no influenciables. Así quedaron protegidas, y aunque estén rodeadas de frutas podridas no se contagian de ellas.

―No pierdo nada por probar ―dijo el árbol después de pensárselo un rato.

―Yo puedo traerte en mi pico una buena semilla ―dijo el gorrión que estaba muy contento de que el árbol se hubiera decidido a probar― Conozco un peral cercano que tiene unas peras muy sanas y fuertes.

El pajarillo se fue y a los pocos días regresó con la semilla prometida. El árbol la introdujo en su rama principal y al poco tiempo creció una fruta fuerte y sana que brillaba mucho. Esta, poco a poco, de la misma manera que lo hacía la podrida, contagió su salud primero a las frutas de su rama, luego pasó a las demás, hasta que todas las frutas quedaron protegidas por dentro con un manto impermeable que no dejaba pasar ninguna enfermedad. Concluyó Coletas.

―Menos mal que hizo caso al pajarito ―iba diciendo Tana camino de vuelta a casa― Ahora que las peras están sanas y fuertes por dentro nada que venga de fuera puede hacerles daño…

campo extremeño

Hola, hacia tiempo que no salía  con la cámara de fotos al campo y el sábado pasado me anime a hacerlo. Acompañando a mi marido, mi chico, mi pareja.. como cada uno quiera llamarlo, a un asunto de trabajo, llegue a este paraje; una finca sin arboles solo de matorral.  Había retama, lentisco, y acebuche principalmente. Ya sabéis que pasear por el campo es siempre un placer para mi que no me canso de recomendar a todo el mundo. En verano el color amarillo pajizo de lo seco, contrasta con el verde de los matorrales haciendo una combinación de colores que siempre me ha gustado mucho.

 

Hormigas, todo el día trabajando sin parar en fila india de acá para allá. Este año tendrán repletas sus despensas pues el verano se ha alargado mucho y ellas siguen trabajando, deben estar un poco cansadas,  este invierno no va a faltar nada dentro de su hormiguero. Como se lo  coman todo van a salir gordisimas.

 

 

 

También pude fotografiar otros bichos y animales aquella tarde,  que acabo paseando por Jerez de los Caballeros,  un pueblo precioso donde nació, entre otros,  el descubridor del pacifico Vasco Nuñez de Balbola. Para los que no lo conozcáis os animo a descubrir a este gran descubridor que tuvo una vida, llena de aventuras y, de lo mas curiosa e  interesante.

 

badajoz

 

Hoy de fiesta en Badajoz, recordando  los orígenes árabes de la ciudad. Paseando por las murallas de la alcazaba,  encontramos el famoso cubo donde se alojo la facultad de biblioteconomia y que ha siso decapitado por orden de un juez. Desde las famosas murallas tenemos las mejores vistas de la nueva ciudad y excavaciones arqueológicas de la antigua ciudad árabe. Ya en los jardines de la galera flores y un algarrobo que me encantó. En la plaza alta estaba todo el jaleo,  un montón de puestos de artesanía y un grupo de artistas bailando y cantando animando todo. Y por ultimo la estatua del fundador de la ciudad IBN MARWAN el rebelde muladí.

 

Sierra de Tiros

¡Hola! Aquí estamos de nuevo para contaros nuestra última ruta por Cabeza del Buey.  En pleno Agosto, como los valientes, nos atrevimos a subir al punto más alto de la sierra de Tiros de unos escasos 1000 metros, eso si madrugando mucho.

A las 7,30 ya estábamos subiendo, el sol estaba muy bajo y como dice el refrán; «en agosto frió en el rostro», la mañana estaba fresquita, tanto que al comenzar echamos en falta una sudadera aunque  a los pocos minutos nos habría sobrado pues la cuesta se las traía.

El primer tramo del camino la parte mas llanita,  estaba lleno de acebuches enormes,  alcornoque y encinas principalmente, pero a medida que subíamos iban apareciendo madroños,  enebros, brezo y  matorrales de la zona como la retama, la jara, aulaga…

El ultimo tramo fue el mas empinado, aunque las vistas desde arriba son tan bonitas que cuando te sientas a mirarlas, se olvidas el esfuerzo. A un lado la serena y el castillo de Almorchón,  encima del único cerro rodeado por la llanura. Al otro se aprecian dos navas (espacio llano rodeado de sierras) una  pequeña,  y otra mas grande donde esta el pueblo de la Nava.

De Fauna vimos muchos buitres y un jabalí al que seguramente le fastidiamos la siesta entre las rocas y salio corriendo cuesta abajo entre la jara.

Lo pasamos muy bien y el día fue perfecto pero había mucha calima, por eso las fotos no son muy claras, así que tendremos que subir otro día mas claro. ¡¡Estoy deseando repetir!!

 

 

 

Verano en Extremadura

 

¡Hola! Seguimos con paseos por Extemadura, más concretamente por Cabeza del Buey.  El verano, si madrugas o aprovechas las ultimas horas de la tarde, es una época muy bonita para pasear por el campo. El paisaje tiene otro color en este tiempo,  la calima no deja ver toda la profundidad de las vistas, es otra forma de conocer Extremadura. Este año los pantanos están muy bajos y hemos salido más por la sierra.

 

Las aceitunas y las bellotas están esperando el agua de septiembre para dar el estirón y ponerse gordas;, en los huertos las granadas y los membrillos también. Las higueras y los perales ya están cargados y los pájaros dan buena cuenta de todo lo que no este protegido con redes. Las flores están secas y el pasto amarillo. Me encuentro una nota escrita en el camino que me ha gustado;»por estas tierras nació y se crió…»  Quizás vivió en una casa en ruinas que aparece unos pasos  más adelante. Ahora por aquí ni nace, ni se cría nadie. Los tiempos cambian.

Cordobilla de Lácara

Última ruta de la temporada  por Cordobilla de Lácara. Un día muy fresquito para andar. El campo está seco pero las flores resisten. Vimos vacas, ovejas y un rebaño de cabras veratas precioso. Disfrutamos mucho del paseo. Lo recomiendo.

Senda de Don Manuel Cabrera

Esta senda,  que va desde el Calvario al Valle del Aliso por la cara sur de la  sierra, la ha abierto Don Manuel Cabrera un jubilado, que en su día salio del pueblo para trabajar, y que como muchos al retirarse  vuelven a su tierra.  A sus 75 años, ha dedicado muchas mañanas, a volver a abrir este camino, perdido hace muchos años,  por el que en su niñez  sus padres le mandaban a buscar  leña. Esa habilidad de cortar jaras que adquirió de pequeño,  la ha   empleado  para volver a abrir el camino que tantas veces recorrió de niño. Con muy  pocas herramientas  y mucho tesón, ha conseguido hacer este trabajo tan asombroso que a mi me encanta recorrer y que estoy segura que os encantara a todos los que vengáis a verlo.

¡¡¡Gracias Don Manuel por este regalo!!!

 

Primavera

La naturaleza es el mejor modelo,  y aunque hoy no llevaba la cámara han salido unas bonitas fotos con el móvil, y es que no hay nadie que pose mejor que ella.

Esta primavera están las encinas muy floridas. No es un árbol que tenga tanta fama como el cerezo o el almendro pero también  es un espectáculo su floración.

 

 

No solo florecen las encinas también florecen las charcas.  La rana me dejo acercarme mucho, estaba debajo de una piedra y fue muy paciente.

 

 

El campo esta precioso mires donde mires.

 

 

Visita al abrigo del águila

 

 

Hola de nuevo,  comparto con vosotros esta excursión y mi pasión por la sierra,  porque al contrario que las cosas materiales, este tipo de experiencias se hacen más grandes y mejores al compartirlas.

 

Por otra parte, también comparto para que os animéis a pasar más tiempo en la naturaleza, y si es posible en Extremadura mejor que mejor. La naturaleza te ofrece planes muy divertidos y de esos que viene muy bien tener acumulados en la memoria para recordar, por ejemplo; en un atasco, o en una cola, o a la hora de dormir…

Para subir a la sierra de la rinconada donde se encuentra este abrigo,  hay que estar en buena forma, pues hay cuesta y también hay que medio escalar por las rocas. El acceso al abrigo es para valientes, pero solo por llegar a la entrada donde se encuentra el aljibe, contemplar las vistas, disfrutar del silencio, y de las águilas y pájaros que por allí vuelan, merece la pena el paseo.

Le llaman así porque hay un nido de águila en un saliente, cerca del abrigo. A las águilas les ha debido gustar siempre esta sierra pues en las paredes nos encontramos entre otras con pinturas prehistóricas de águilas muy bonitas y originales.

Espero que os guste y os animéis  a salir al campo, hasta pronto.